Cumbre de la OCS en Bishkek avanza en su banco de desarrollo
La XXV Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái reunió en Bishkek a Xi, Putin, Modi y Pezeshkian; firmó la Declaración de Bishkek y avanzó en un banco de desarrollo propio y en el comercio en monedas locales, con la meta de un billón de dólares intrarregional.
- 31 de agosto y 1 de septiembre de 2026, Bishkek (Kirguistán); más de 20 países y la Declaración de Bishkek
- Avance en un Banco de Desarrollo de la OCS y en sistemas de pago en monedas locales
- Meta planteada por Putin: elevar el comercio intrarregional del bloque a un billón de dólares
La XXV Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) se celebró los días 31 de agosto y 1 de septiembre en Bishkek, capital de Kirguistán, con la asistencia de mandatarios de más de veinte países, entre ellos el presidente chino Xi Jinping, el ruso Vladímir Putin, el primer ministro indio Narendra Modi y el presidente iraní Masoud Pezeshkian. El encuentro concluyó con la firma de la Declaración de Bishkek y la adopción de más de veinticinco documentos estratégicos.
En el terreno económico, que es donde la cumbre tiene mayor peso para los mercados, los líderes avanzaron en la creación de un Banco de Desarrollo de la OCS y en el fortalecimiento de mecanismos de pago propios, menos expuestos a los sistemas financieros occidentales. Vladímir Putin planteó como meta elevar el comercio intrarregional del bloque hasta un billón de dólares, apoyándose en el uso creciente de monedas locales para las transacciones entre los miembros.
La agenda combinó seguridad regional, combate al narcotráfico e integración comercial, en línea con la «Estrategia de Desarrollo de la OCS 2026-2035» aprobada en la cita anterior. El bloque, que reúne a China, Rusia, India, Irán, Pakistán y varias repúblicas de Asia Central, concentra una porción creciente de la población y el producto mundial, lo que da a sus acuerdos comerciales y financieros un alcance que trasciende a sus fronteras.
Para América Latina, el avance de estos mecanismos financieros alternativos es relevante en la medida en que redefine el mapa del comercio y las divisas globales: un bloque que impulsa pagos en monedas distintas al dólar y su propia banca de desarrollo altera, a mediano plazo, las condiciones de financiamiento y comercio exterior para todas las economías emergentes, la región incluida.
La Perspectiva
El indicador a vigilar no es la retórica de la cumbre sino la ejecución: si el Banco de Desarrollo de la OCS se capitaliza y los pagos en monedas locales ganan volumen real, el bloque habrá construido una infraestructura financiera paralela a la occidental. Para los mercados emergentes, incluida América Latina, eso abre una fuente alternativa de financiamiento y comercio; para el dólar, una erosión gradual pero sostenida de su papel como moneda de liquidación.