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Green Bay Packers: competir sin un dueño multimillonario

Más Allá del Juego — Por Fernando Galaz

En la NFL, donde las franquicias valen miles de millones de dólares y sus propietarios están entre los empresarios más ricos de Estados Unidos, los Green Bay Packers son una excepción. No tienen un dueño multimillonario, no pueden vender el equipo al mejor postor y su estructura de propiedad es muy distinta a la de sus competidores.

Los Packers pertenecen a miles de accionistas y funcionan bajo un modelo que los distingue del resto de la liga. En un negocio donde el dinero permite invertir en instalaciones, fortalecer las operaciones y aprovechar nuevas oportunidades, Green Bay tiene que encontrar otras maneras de mantenerse competitivo.

Y ahí está lo interesante: ¿qué sucede cuando una organización quiere competir contra los gigantes de su industria sin tener acceso a las mismas herramientas financieras?

La pregunta cobra relevancia después de conocer sus últimos resultados financieros. Los Packers cerraron su ejercicio fiscal con una ganancia neta de 132.5 millones de dólares, pero registraron una pérdida operativa de 1.1 millones. La diferencia se explica, principalmente, por ingresos extraordinarios y ganancias de inversión.

No significa que el equipo esté en crisis. Significa que, detrás de una cifra positiva, hay una realidad financiera que merece revisarse.

De acuerdo con el informe publicado por la propia organización en julio de 2026, los ingresos no operativos alcanzaron los 133.6 millones de dólares. Entre los factores que contribuyeron a ese resultado estuvieron las ganancias de inversión y una operación de la NFL relacionada con la venta de NFL Network a ESPN, cuyos beneficios se distribuyeron entre los 32 equipos.

La diferencia entre el resultado operativo y la ganancia neta es importante porque permite entender de dónde viene realmente el dinero. Una organización puede terminar el año con ganancias y, al mismo tiempo, enfrentar mayores costos para mantener su operación. En este caso, los Packers tuvieron un aumento de 131.7 millones de dólares en los costos relacionados con sus jugadores, asociado tanto a nuevas contrataciones como al reconocimiento contable de contratos de jugadores que fueron liberados o traspasados.

Al mismo tiempo, los ingresos nacionales llegaron a un récord de 453.2 millones de dólares, un crecimiento de 4.8%. Esto demuestra que el negocio sigue generando recursos importantes, aunque los gastos también estén aumentando.

Entonces, ¿dónde está el problema?

No en una supuesta quiebra ni en una crisis inmediata. El verdadero desafío está en la capacidad que tendrá Green Bay para financiar su crecimiento durante los próximos años.

En 2025, la NFL modificó sus reglas para permitir que fondos de capital privado adquieran participaciones minoritarias en las franquicias, bajo determinadas condiciones. Para los equipos que pueden recurrir a esta alternativa, representa una oportunidad de conseguir capital sin vender el control de la organización. Los Packers, en cambio, no pueden utilizar esa misma herramienta debido a su modelo de propiedad pública.

Ed Policy, presidente y director ejecutivo de Green Bay, ha reconocido esta diferencia. En términos sencillos, mientras otros equipos pueden conseguir una cantidad importante de dinero mediante la venta de participaciones minoritarias, los Packers deben recurrir a sus propios recursos, a sus ingresos comerciales y a una administración cuidadosa de sus reservas.

Y aquí aparece una de las cifras más interesantes: el equipo cuenta con un fondo de reserva corporativa de 701 millones de dólares, según su último reporte financiero. Es una cantidad considerable, pero también representa el resultado de décadas de ahorro e inversión. La propia organización ha advertido que otros clubes pueden reunir cantidades similares en mucho menos tiempo mediante operaciones de capital.

La situación se vuelve todavía más interesante cuando hablamos de Lambeau Field. El estadio es parte de la identidad de Green Bay, pero también requiere mantenimiento y futuras mejoras para seguir siendo competitivo como instalación deportiva y comercial. A diferencia de otras franquicias, que han recibido importantes inversiones públicas para construir o renovar sus estadios, los Packers necesitan encontrar una estrategia de largo plazo que les permita financiar esas obras sin comprometer sus recursos.

Por eso, Policy ha señalado la importancia de fortalecer los ingresos locales y desarrollar nuevas oportunidades comerciales. No se trata únicamente de vender más boletos o mercancía, sino de aprovechar mejor una marca que tiene seguidores dentro y fuera de Estados Unidos.

Desde mi punto de vista, esa es la verdadera competencia de Green Bay fuera del campo. No necesita cambiar su modelo de propiedad para demostrar que puede funcionar, pero sí debe adaptarse a una liga en la que cada vez hay más recursos disponibles para invertir en jugadores, instalaciones y operaciones comerciales.

Los Packers tienen una ventaja importante: una marca histórica, una base de aficionados consolidada y una estructura financiera que les ha permitido acumular reservas. Sin embargo, conservar esas fortalezas exige tomar decisiones con anticipación, sobre todo cuando los costos de competir siguen aumentando.

El caso también sirve para entender algo que muchas veces dejamos de lado cuando hablamos de deporte: no todas las organizaciones tienen las mismas herramientas para crecer, incluso cuando compiten bajo las mismas reglas.

Green Bay no necesita un dueño multimillonario para seguir siendo relevante. Lo que necesita es encontrar la manera de que su modelo de propiedad siga siendo una fortaleza y no termine convirtiéndose en una limitación financiera.

Porque en la NFL, como en cualquier negocio, tener dinero importa. Pero también importa cuánto puedes conseguir, de dónde proviene y qué tan bien lo administras.

Y los Packers tienen por delante el reto de demostrar que una forma distinta de hacer las cosas puede seguir funcionando en una liga que nunca deja de encarecerse.