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La Fórmula 1 también tiene un precio

Más allá del marcador — Por Fernando Galaz

Hay algo que me sigue llamando la atención de la Fórmula 1: podemos pasar un domingo entero viendo autos dar vueltas a una pista, emocionarnos con una buena batalla y hablar durante toda la semana de lo que ocurrió en la carrera.

Pero detrás de esas vueltas hay un negocio enorme.

Esta semana encontré un dato que me hizo pensar precisamente en eso. La Fórmula 1 está teniendo un gran año en cuanto a asistencia. Durante los primeros 11 fines de semana de la temporada, cerca de 3.7 millones de aficionados acudieron a las carreras, 6% más que en los mismos eventos de 2025. (corp.formula1.com)

Hasta ahí, todo parece ir muy bien.

Pero cuando uno revisa los números del negocio aparece algo curioso: los ingresos de Fórmula 1 bajaron 15% durante la primera mitad del año, hasta US$1,381 millones. (libertymedia.com)

Entonces surge una pregunta bastante sencilla:

¿Cómo puede un deporte tener más aficionados y, al mismo tiempo, ganar menos dinero?

La respuesta está, en buena parte, en el calendario.

Este año, la Fórmula 1 tuvo que modificar su programación por la situación en Medio Oriente. Los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita no se realizaron en las fechas previstas y, durante el primer semestre, se disputaron menos carreras que el año pasado. Eso afectó los ingresos provenientes de derechos de medios, promoción de carreras, patrocinios, hospitalidad y otros negocios relacionados con cada Gran Premio. (libertymedia.com)

Y aquí es donde entendí algo que normalmente no vemos cuando estamos viendo una carrera.

Una carrera de Fórmula 1 no vale solamente por lo que sucede en la pista.

Cada Gran Premio genera dinero para muchas personas y empresas: la propia Fórmula 1, los equipos, patrocinadores, hoteles, restaurantes, aerolíneas, transportistas y las ciudades que reciben a miles de visitantes.

Cuando una carrera no se realiza, no solamente desaparecen 20 autos de una pista.

Desaparece todo el movimiento económico que existe alrededor de esos autos.

¿Y qué pasa en México?

Aquí es donde la historia se vuelve todavía más interesante.

El Gran Premio de la Ciudad de México de 2025 generó una derrama económica estimada de 19,840 millones de pesos. Durante los tres días del evento acudieron más de 401 mil aficionados y se generaron alrededor de 10,649 empleos, con más de 1,130 millones de pesos destinados a salarios. (mexicogp.mx)

Pero hubo un dato que me llamó todavía más la atención.

De esos casi 20 mil millones de pesos, aproximadamente 13,125 millones correspondieron a la exposición mediática que México obtuvo gracias al evento, mientras que alrededor de 6,715 millones representaron la derrama económica directa. (mexicogp.mx)

Es decir, el negocio no está solamente en las personas que compran un boleto, se hospedan en un hotel o comen en un restaurante.

También está en algo mucho más difícil de medir: que millones de personas alrededor del mundo vean a México.

Y Las Vegas es otro ejemplo interesante.

La Fórmula 1 acaba de extender su relación con Las Vegas por otros diez años, por lo que el Gran Premio seguirá en esa ciudad hasta 2037. (formula1.com)

Eso me hace pensar que una ciudad no necesariamente está comprando solamente una carrera.

Está comprando turismo, hoteles llenos, restaurantes, publicidad, entretenimiento y la oportunidad de aparecer durante un fin de semana en la pantalla de millones de personas.

Y creo que ahí está la parte más interesante.

A veces vemos solamente el producto final. En este caso, vemos una carrera.

Pero detrás hay una cadena mucho más grande.

Un circuito necesita aficionados.

Los aficionados necesitan hoteles y restaurantes.

Los equipos necesitan patrocinadores.

Los patrocinadores necesitan audiencia.

Y la Fórmula 1 necesita que todo funcione para que el negocio siga creciendo.

Por eso, la próxima vez que vea una carrera, probablemente voy a pensar un poco diferente.

Ya no solamente voy a preguntarme quién ganó o quién hizo la vuelta más rápida.

También voy a pensar en cuánto dinero se está moviendo alrededor de esa pista.

Porque mientras nosotros estamos viendo la carrera, hay miles de personas y empresas trabajando para que ese espectáculo también sea un negocio.

Y quizá esa sea una de las cosas que más me gusta de la Fórmula 1.

La carrera dura unas horas. El negocio que genera puede durar mucho más.