La paz duradera en Medio Oriente, a contrarreloj frente a las elecciones intermedias en Estados Unidos
Desencuentros — Por Bryan Ramírez Huerta
El tiempo corre y la búsqueda de la paz con Irán por parte de Estados Unidos se está convirtiendo en una carrera a contrarreloj para definir el triunfo o el fracaso de los republicanos en las elecciones intermedias de noviembre, o mejor dicho, del movimiento MAGA y los leales a Donald Trump.
El alto costo de vida, ligado a la inflación desatada por el alza de los combustibles debido al estallido absurdo de la guerra en Irán y al inesperado cierre del estrecho de Ormuz, ha puesto el precio de los energéticos en la mira. No solo de los inversionistas, sino del consumidor final, aquel que padece la carestía, que es también votante y que, de no ver un alivio en su bolsillo antes de noviembre, emitirá un voto de castigo favorable a los demócratas (o que, de perder los republicanos la mayoría en el Congreso, marcaría la antesala de la derrota en la próxima elección presidencial).
Aquí es donde la maquinaria de marketing de Trump podría entrar en acción en las próximas semanas. Un acuerdo de paz duradera con Irán seguramente será sorpresivo e impactante, e incluirá muy probablemente puntos propuestos por el país persa, como el pago por los daños provocados por la guerra y la administración conjunta del tránsito del comercio de energéticos en el estrecho de Ormuz. Donald Trump sabe muy bien que no resolver el conflicto en Irán le pasará una factura ineludible en noviembre; sería un error político grave que dudo mucho que el mandatario y su equipo pasen por alto. Lo interesante será la forma en que se anuncie y la manera en que los votantes perciban la baja en los precios de la canasta básica —algo que tarda tiempo en reflejarse en las tiendas—, a diferencia de los combustibles, que serían los primeros en mostrar una disminución drástica. Los barriles de petróleo podrían llegar a los 60 dólares si el anuncio de un cese al fuego muestra signos duraderos y no se queda en meros discursos mediáticos.
Esto es fundamental, pues hemos pasado semanas de volatilidad en los mercados provocadas por anuncios de paz seguidos de ataques aéreos al día siguiente. Esto convierte la información en un juego o en un marcado intento de especulación financiera para beneficiarse de la volatilidad.
Lo cierto es que el tiempo corre, las elecciones se acercan y los republicanos dependen de las decisiones de Donald Trump para asegurar su triunfo en las urnas. Ya lo veremos en las próximas semanas.
Nos leemos el próximo lunes en otro Desencuentro.