Los BRICS y el avance de la desdolarización, y los hutíes de Yemen al borde de asfixiar el comercio global
Desencuentros — Por Bryan Ramírez Huerta
Hace semanas adelantábamos en estas mismas líneas los riesgos de un espacio geográfico vital para el comercio global: el estrecho de Bab al-Mandeb. Hoy los hutíes de Yemen, la guerrilla Ansar Alá, controlan la salida al mar Rojo de dicho país y, en cualquier momento, un movimiento hacia el bloqueo de esa zona podría cortar el comercio hacia el canal de Suez. La conexión Asia-Europa puede interrumpirse ahora, y eso es la antesala de una crisis económica global, ante un escenario sumamente volátil que se vive en todo el mundo.
El tablero geopolítico y económico global se está reconfigurando a velocidad de vértigo, demostrando que las grandes decisiones financieras y los estallidos bélicos locales forman parte de un mismo y complejo rompecabezas. Los países del bloque BRICS pactan acelerar y ampliar de forma sistemática el comercio en monedas locales, buscando blindarse frente a las sanciones y erosionar la hegemonía del dólar.
La reciente toma de Mocha por parte de los hutíes y su avance para estrechar el cerco sobre el estrecho de Bab al-Mandeb no es un simple episodio periférico en Yemen; es una bofetada directa a la estabilidad del comercio internacional. Que los hutíes logren consolidar posiciones en enclaves tan críticos y pongan bajo amenaza directa una de las arterias por donde transita gran parte de la energía y las mercancías del planeta expone la profunda vulnerabilidad de la globalización comercial.
Existe una coincidencia fascinante y a la vez alarmante en la confluencia de estos dos eventos. Por un lado, las potencias emergentes se reúnen para diseñar una nueva arquitectura financiera descentralizada, promoviendo el intercambio bilateral en sus propias divisas para ganar autonomía económica; y, al mismo tiempo, se tiene el escenario de un latente cierre de una arteria vital para el comercio global.
La pinza geopolítica se cierra. El bloque multipolar de los BRICS está consolidando un sistema paralelo al occidental tradicional, y en el mundo real —el de los misiles, el control de puertos estratégicos y los espacios geoestratégicos como Bab al-Mandeb— demuestran que esos cambios son tangibles, incluso en el precio diario del combustible en algunos países. La desdolarización de la economía global avanza, de la mano de un nuevo orden multipolar. Que, por cierto, llevábamos años anticipando en el podcast aquí en Encuentro de Negocios.
Nos leemos la próxima semana en otro Desencuentro.